English

Mercadeo a través de correo Electrónico

El correo electrónico ha sido frecuentemente referido como la “aplicación estrella (killer application)” en el Internet, significando que era una (o una de unas pocas) aplicaciones que idealmente se acomodaba para plenamente capitalizar las capacidades del Internet.  Los tiempos han cambiado y mientras el correo electrónico (emailing) por si mismo ha crecido dramáticamente mientras al mismo tiempo ha encontrado un número de retos técnicos y legislativos propios, otras aplicaciones como comercio electrónico, Mensajería y Búsqueda por Internet, se han elevado al mismo status en el Internet.   Aunque usar el correo electrónico (email) como una forma de llegar a nuevos prospectos sin el permiso previo de los destinatarios  (una práctica conocida como “spamming”) está regulado por un número de limitaciones puestas al que envía (usted o su negocio!) por proveedores del servicio de Internet (ISPs) y legislación reciente, el correo electrónico puede ser una muy efectiva forma de ganar y desarrollar relaciones con prospectos y clientes usando técnicas “opt in” como campos de suscripción en páginas Web, aplicaciones impresas en tiendas minorista o algún tipo de  clubs de correo electrónico (email).

El mercadeo por correo electrónico es un excelente complemento para la diversidad de campañas de mercadeo en Internet o fuera de él.  Por ejemplo, un periódico (noticias) de mercadeo en línea puede atraer clientes a su página Web o tienda minorista, mientras su página Web correctamente mercadeada puede animar a los usuarios a suscribirse a su periódico por e-mail, o mostrar sus productos disponibles en su tienda minorista…etc.  Todo comienza recolectando las direcciones de los correos electrónicos de clientes y diciéndoles que estén atentos al periódico por correo electrónico o ofertas por correo electrónico, seguidamente de alinearse con un proveedor de servicio de correo electrónico de buena reputación o una herramienta de hágalo usted mismo y sentarse a crear el primer ejemplar! Shakespeare nunca lo tuvo así de fácil!